Desde que la filosofía de las constelaciones empezó, Bert Hellinger evitó las creencias religiosas o los dogmas de las religiones. Aunque sé que la fé y la entrega a «algo mas grande», cura. De hecho si un consultante sigue una religión, le sugiero indagar y practicar su religión, y a entregar sus problemas a «algo más grande», según su fé.
En algunas sesiones, insto a los participantes a honrar a algo más grande, sobre todo cuando la dimensión de los problemas presentados excede lo razonable.
Bert Hellinger me inspiró a honrar a «la vida como es» como una manifestación de «algo más grande». Sintiendo en fusión la «aceptación de la vida como es» a la aceptación de la voluntad de algo más grande, aunque no lo entienda. Esta aceptación es fundamental para la paz de mi espíritu.
Quisiera aclarar el concepto de «aceptar la vida como es» porque puede llevar a confusión.
«Aceptar la vida como es» no significa sumisión ni derrota, empieza por aceptarme a mi mismo como soy, con mis problemas y con mis virtudes. Si logro el contentamiento conmigo mismo, podré entonces aceptar a mis padres y más allá, a lo que me rodea. Si aceptar es rendirse, es rendirse a la verdad manifiesta. Aceptar me conduce a actuar con compasión hacia los otros. A respetar su proceso, el momento en el que el otro está. Contentamiento y compasión son los frutos de aceptar, que me llevan a actuar con más corazón, y a cultivar mi huerto interior.